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" Si los anunciantes se gastaran la misma cantidad de dinero en mejorar sus productos de lo que se gastan en anunciarlos, ni siquiera necesitarían anunciarlos."
Will Rogers

COLUMNA

Haga fluir su publicidad

Fecha:30-10-2017

Néstor Ahumada

Escritor invitado

“Hoy la cultura no consiste en prohibiciones sino en ofertas, no consiste en normas sino en propuestas. Tal como señaló antes Bourdieu: la cultura hoy se ocupa en ofrecer tentaciones y establecer atracciones, con seducción y señuelos en lugar de reglamentos, con relaciones públicas en lugar de supervisión policial: produciendo, sembrando y plantando nuevos deseos y necesidades en lugar de imponer el deber.” – Zygmunt Bauman, sociólogofilósofoensayista polaco; desarrolló el concepto Modernidad Líquida”.

 

Parece que fue hace solo unas décadas cuando las empresas dirigían el rumbo de los mercados: Las organizaciones producían bienes y servicios, los introducían y el consumidor “tenia” que comprar. La relación entre productor y consumidor era bastante unidireccional, impositiva incluso. Las empresas interpretaban la conducta del consumidor a partir de la venta. No existía investigación

 

Con el paso del tiempo, el consumidor empezó a tener conciencia de su poder para decidir sobre qué productos consumir, sobre su ingreso y cómo usarlo para obtener máximo beneficio en sus compras. Se revierten los roles y ahora las personas dictan qué producir y las empresas deben responder a sus necesidades. El individuo empieza a adquirir cada vez más relevancia, se vuelve poderoso, se convierte en rey. Hoy, los mercadólogo buscan conocer que necesidades tendrá el consumidor al investigar sistemáticamente cada aspecto de su vida para ofrecerle productos antes de que llegue a requerirlos.

 

Lo mismo ha pasado en la industria publicitaria. Antes, diseñábamos mensajes que se difundían desde 3 posibles medios. La exposición estaba prácticamente asegurada. Ahora, el público es quien define el tono, estilo de los mensajes, (ellos hacen su propia publicidad), el momento y el medio (o plataforma) a través de la cual quieren ser contactados.

 

“La planificación del futuro desafía nuestros hábitos y costumbres. Hace diez años no eran comunes los dispositivos móviles conectados a Internet y la única forma de acceder a los contenidos era mediante medios tradicionales bastante estables. Hoy existen múltiples plataformas para acceder al contenido y las audiencias rechazan consumir mensajes en la forma en que se los dicta el medio.”

 

En adelante, los contenidos que fluyan al mismo ritmo del consumidor, que sean capaces de aplicarse en distintos medios, mediatizarse más allá de la idea original, mover al público a generar su propio contenido y fortalecer la visión de la marca; van a navegar sino surfear exitosamente esta nueva objetividad.

 

Así, en este tiempo, al hablar de “experiencias de marca”, también podemos incluir la “experiencia de mensaje”, Si hemos de desplazarnos con destreza y habilidad en el cambiante oleaje tenemos que empezar en términos, no de generar consumo per se, sino interacción. Al final del día ya no existe lo masivo, lo selectivo, lo digital; todo es parte de un mismo ecosistema y para que funcione, tenemos que empezar a fluir.

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