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" Si los anunciantes se gastaran la misma cantidad de dinero en mejorar sus productos de lo que se gastan en anunciarlos, ni siquiera necesitarían anunciarlos."
Will Rogers

COLUMNA

Imagen país

Fecha:26-10-2015

Nestor Ahumada
Escritor invitado

Los países, al igual que las marcas y las personas, poseen atributos propios que transmiten su personalidad. Así como entre las personas y las marcas existen personalidades introvertidas y extrovertidas, entusiastas y melancólicas, enérgicas, tímidas, etc., también los países transmiten percepciones que representan su reputación.

Brasil por ejemplo, tiene el sello de alegría y sensualidad; Alemania es reconocida como una nación innovadora, Italia es un símbolo del saber vivir, la belleza y el arte. Estas naciones tienen características distintivas que utilizan a su beneficio para crear diferenciación. Brasil es el único país de Latinoamérica donde no se habla español. Alemania o Italia han tenido el beneficio del tiempo para construir su imagen. ¿Qué pasa con naciones más jóvenes en busca de una identidad que las convierta en destinos atractivos?

El caso de cómo Chile manejo su imagen constituye un caso de estudio clásico. Hacia el comienzo de la década del 80, este era un país subdesarrollado y al borde la quiebra. Hoy, poco más de 3 décadas después, Chile ha sido consistente en alcanzar los mejores índices de la región, es considerado el país con mejor calidad de vida en Latinoamérica y un atractivo destino para inversión extranjera.

¿Qué cambio? El territorio es el mismo, el clima también. Algo ocurrió en las mentes de una generación completa de Chilenos que decidió liderar un cambio profundo en todas sus estructuras. Paralelamente, se ocupó en desarrollar una identidad ganadora trabajando de manera deliberada en su IMAGEN PAIS. Podemos pensar en el espíritu patriota, en los valores consistentes de su pueblo pero yo creo que un factor de gran importancia en esto es el sentido de oportunidad.

Pensemos en Guatemala. Hasta hace muy poco tiempo, nos percibíamos como una nación subdesarrollada, pobre, sin aspiraciones y sin posibilidades de cambio. Éramos un país joven, con un riquísimo legado histórico que de alguna manera nos evadía, teníamos el auto-estima baja.

De repente, experimentamos una cadena de sucesos históricos y la manera en que reaccionamos ante ellos nos pusieron en el ojo del huracán, proyectándonos ante el mundo como un modelo de resistencia pacífica, orden y prudencia en el nuevo milenio.

Así, tenemos una oportunidad de oro para replantear nuestra imagen país. Hoy somos más que clima, paisajes y riquezas naturales. La historia que nos ha predeterminado negativamente pierde relevancia ante la fuerza de nuestro carácter y el valor de nuestra dignidad; poderosos atributos que hoy reconoce el mundo como características esenciales del chapín.

Lo maravilloso de este momento es que los guatemaltecos estamos anuentes a creer en nuevas posibilidades y estamos dispuestos a emprender los proceso para crear el cambio. Esa, más que cualquier otra actitud, es la que se necesita para implantar e imponer una nueva imagen país.

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