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" Si los anunciantes se gastaran la misma cantidad de dinero en mejorar sus productos de lo que se gastan en anunciarlos, ni siquiera necesitarían anunciarlos."
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No me gusta su logo

Fecha:13-11-2017

Néstor Ahumada

Escritor invitado

“Sócrates dijo: Conócete a ti mismo. Yo digo: Conoce a tus consumidores. Y adivina qué: no piensan como tú.” Joshua Brewer. Diseñador norteamericano. Nombrado por Fast Company en el 2,012 como uno de 50 diseñadores trazando el futuro del diseño.

Millares de empresas han invertido (e invierten) millones de dólares para concebir diseñar, actualizar y relanzar sus logotipos. La importancia de esta dinámica jamás podrá ser subestimada.

 

Considerando los constantes cambios, tendencias y campañas que van y vienen en una temporada en el mercado, mantener la consistencia en cómo se proyecta y expone un logotipo al público, es fundamental para proteger y sumar al valor de una marca.

 

Un logo bien planteado es como un medidor de confianza que puede, muchas veces, llegar a incidir en las ventas de una empresa. Por ejemplo: un estudio del 2,011 mostró que cuando una marca tiene y muestra un logo incompleto, se percibe como más innovadora PERO poco confiable. Otro hallazgo interesante es que; cuando un logo complejo es expuesto al público consistentemente en el tiempo, la respuesta es que las personas se sienten cada vez más atraídas hacia esa marca.

 

Realizando una investigación para Adage; Morning Consult entrevistó a 1,296 expertos en marcas y 2,201 consumidores para conocer su opinión sobre los logos más conocidos en la actualidad. Los resultados fueron predecibles y algunas sorpresas inesperadas. Por ejemplo: los logos de Coca Cola, Apple, Target y Mcdonald´s raquearon alto en ambos grupos de encuestados. En contraste, a los consumidores les encanta el bebé de Gerber, ausente de las top 10 marcas mencionadas entre los profesionales. Mientras que a los especialistas les encanta el pajarito de Twitter, el público en general lo encuentra “infantil.”

 

Toyota invirtió 5 años, entre otros recursos, para asegurarse de que su grafismo oval transmitiría la imagen de la marca correctamente. Pero por cada logo que se convierte en un icono cultural (piense en McDonald’s, Nike, etc.), hay centenares que fallan en conectar con el público y transmitir efectivamente la identidad de las marcas que representan.

 

Qué pasa cuando a pesar del mejor esfuerzo de un equipo creativo o de las mentes que deciden finalmente sobre la gráfica; un logotipo no transmite al consumidor lo que una marca es y/o quiere significar? Las consecuencias son variables naturalmente, pero en todos los casos será un proceso costoso. En este artículo quiero aconsejarle algunas tácticas que pueden facilitar el proceso:

 

- Conozca exactamente qué significa para sus clientes su logo. Identificar esta percepción ya debería encausar inmediatamente sus esfuerzos de diseño.

- Evite seguir las tendencias del momento: hacer esto pondrá una fecha de caducidad en el grafismo, acelerando su obsolescencia y forzando un rediseño.

- Simplifique la gráfica, deshágase de todo elemento que no contribuya a transmitir claramente lo que vende o hace.

- Cambie la tipografía.

- Repiense y cambie los colores.

- Hay logotipos que no dicen nada. Un logotipo debe poder transmitir la sensación de usar la marca o de consumir el producto final. Amazon por ejemplo, es una marca que, después de realizar una compra, siempre deja una sonrisa y es evidente en su logo.

 

Lo ideal es que el logotipo, como todos los demás elementos de una empresa, se revise periódicamente para validar su efectividad. Tampoco se trata de rediseñar por rediseñar, La frase de Ellen Lupton “Piensa más, diseña menos“ se vuelve pertinente. Si algo funciona, lo mejor es dejar que siga funcionando.

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